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Maeniku adv. Pongo de Mainique. V. máeni.

komutagantsi 1vtr. {ikomutakari} avtr. equivocarse; no saber, encontrar difícil. Maika nokogake nogotagasanoigakempira viroegi tyara okantagani ovetsikaganira kantiri ganiri pikomuigaro. Ahora quiero enseñarles bien a ustedes cómo hacer una canasta para que no les parezca difícil. bvtr. desconocer AU. Yogari Pepe tera noneimagetaeri, iavagetaketari pairani ityomiakyanira. Maika ipokavetaa nokomutavakari, tera nogotavaeri. Yo no había visto a Pepe por mucho tiempo, porque él se fue lejos hace años cuando todavía era niño. Ahora cuando vino lo desconocí y no sabía que era él. cvtr. reaccionar un enfermo a algo o empeorarse un enfermo por causa de algo. Chapi iatuti novisarite ikitaigara kamatsirini ikamosotaatirira itomi, impo ochapinivetanaka itapiganaka ikomutakarira igamaga. Ayer mi abuelo fue al cementerio (lit. donde los muertos están enterrados) a visitar (el sepulcro de) su hijo, pero en la noche se le hinchó la barriga (y dijo que era) una reacción a (haber estado con) los muertos. 2vr. {ikomutaka, okomutaka} avr. estar o ser difícil. Teratyo nonkoge noatakera nogametakempara nompegakempara gavintantatsirira, noneaketari okomutaka nosataantakera. Yo no quiero ir a entrenarme para ser promotor de salud, porque veo que es muy difícil aprender a poner inyecciones. bvr. reaccionar o empeorarse (un enfermo). ◊ Tradicionalmente se pensaba que había tres motivos principales para este tipo de reacción o el hecho de que un enfermo empeore: la visita o presencia de un extraño; un acontecimiento raro o sorprendente; el hecho de que el padre de un enfermo hubiera comido carne de un animal que podía cutipar. Según se afirmaba, un visitante no debía ver a un enfermo, y aun cuando no lo visitara, bastaba su presencia cercana para afectarlo. Además se decía que si un enfermo, o uno de sus padres o hermanos, comía carne de ciertos animales o aves, podía cutipar al enfermo, (ipugatakari), causando un agravamiento de la enfermedad y muchas veces la muerte del enfermo. Si se comía carne de tapir, se decía que el tapir lo había pisado (yagatikakeri). Si se había comido carne de maquisapa, se decía que el maquisapa lo había apretado fuertemente (ikanaroanakeri). ¶ En todo caso, el remedio tradicional era que una persona que supiera usar el método sakagantsi poner algo caliente, calentara y pusiera en la planta de los pies del enfermo algo que pertenecía al animal o a la persona, que se pensaba era la causa del empeoramiento. En el caso de los visitantes, se calentaba cualquiera de sus prendas de vestir; si la visitante era una mujer, se calentaba la correa que ella usaba para cargar a sus bebés. Al no haber ninguna de estas cosas, se calentaba cualquier trapito diciendo que era del visitante. En el caso de los animales, se calentaba un hueso, un poco de pelo o un pedazo de cuero del mismo animal cuya carne se había comido y se tocaba al enfermo con esto. ¶ Mientras se tocaba al enfermo con el artículo calentado, se repetía una frase como la siguiente: ”Iriro pikomutaka nogakarira osheto, iriro pikomutaka nogakarira osheto, neri yoka osheto nosakantaempirira pinkemasanotaera povegaempaniri, gara pikomuta, gara pikomuta”. ”Estás peor por el maquisapa que comí, estás peor por el maquisapa que comí, aquí tienes a este maquisapa con el cual estoy quemándote, vas a escuchar bien para que te sanes, no vas a empeorarte, no vas a empeorarte”. En el caso de que el culpable fuera un visitante, se decía: ”Iriro pikomutaka pokutatsirira inkaara”. ”Estás peor por el que vino endenantes”. En algunas regiones, se repetía la palabra shiro en vez de iriro. Se repetía hasta que el paciente respondía diciendo que se sentía mejor o hasta que, según la persona que lo trataba, se había terminado con el tratamiento. Si se repetía más de las veces requeridas, el enfermo podría morir. ¶ Cuando uno había sido mordido por una serpiente, en vez de poner algo caliente en la víctima, se golpeaba la hoja de un machete con otro fierro mientras se repetía la frase apropiada. Según se pensaba, la serpiente, o su protector invisible (inato), trataba de llegar otra vez a su víctima y rematarla. Para la serpiente cada golpe del fierro se transformaba en un rayo que se disparaba hacia inato, la asustaba y la hacía regresar. ¶ También, se afirmaba que cada vez que un extraño llegaba, por ejemplo, al Pongo de Mainique (Maeniku Donde el oso) por primera vez, el viento soplaba, se ponía nublado y llovía; por eso, siempre cuando hacía frío con viento y lluvia más arriba del Pongo se preguntaban: ¿Tyanirika gatsonkuatankitsi, nerotyo okomutavakarira Megantoni? ¿Quién estará surcando y por eso (la peña) Megantoni está reaccionando? Se atribuían estas reacciones a la peña Megantoni, pero tradicionalmente se creía que era la gente que vivía dentro de la peña la que estaban reaccionando. Antari yagatsonkuaigira kamatikyanirira terira iripokumaige, ogari Megantoni okomutavaka otampiatanake, aamokanake, aikiro opariganake inkani. (Cuentan que) cuando los que vivían río abajo y que nunca habían pasado por (el pongo), llegaban allá, (la peña) Megantoni reaccionaba y el viento comenzaba a soplar, se ponía nublado y llovía. V. tsirentagantsi.

maeni

máeni m. oso. ◊ Tradicionalmente se decía que itasorintsiti maeni el oso era muy poderoso; además se decía que podía darnos fuerza o quitarnos la fuerza que teníamos. Por eso se le trataba con mucho respeto y cuidado. Por ejemplo, cuando se le cazaba, se le decía: Pisari, pisari, guitanake. Abuelito, abuelito, bájate. De otra manera, no moriría sino que se escaparía y además podría enojarse y vengarse, provocando sueños atemorizantes que darían como resultado la enfermedad del cazador, y posiblemente su muerte. Se decía que cuando se comía carne de oso uno debía masticarla muy pero muy despacio para evitar que el oso le soplara y lo convirtiera en una persona que siempre le quita la comida a los demás. También había que comerla todita, inclusive el pellejo. También se decía que tenía manos muy fuertes y capaces, y cuando un chamán trocaba (intercambiaba espíritus) con un oso, era capaz de sacar los cogollos de las palmeras pijuayo sin que le hincaran las espinas. El Pongo de Mainique que sirve como barrera natural entre el Alto Urubamba y el Bajo Urubamba deriva su nombre de maeniku donde el oso. V. tasorintsigitetagantsi, tasorintsi, pisari, guitagantsi.

tasorintsigitetagantsi vi. {otasorintsigitetake} ser la época cuando o el lugar donde, según la tradición, todo fue controlado o dominado por un gran poder sobrenatural. ◊ Tradicionalmente se contaba que había un oso, que algunos consideraban equivalente al mismo tasorintsi, que vivía en el Pongo de Mainique (maeniku donde el oso). Se decía que tenía el poder de impedir pasar al pongo; inclusive podía quitar la fuerza a los viajeros o atacarles con relámpagos y truenos y hacerles regresar. Se decía que por causa de los poderes que ocupaban esos lugares, lo mismo pasaba cuando uno quería acercarse a los cerros Ompikirini y Pariirorini y a otros lugares más como, por ejemplo, donde hay peñolerías o piedras grandes.. Pairani ikantaigavetanakenaniroro saankariite: “Tsame nontentanakempira notimira aniagitetapaakera ganiri pineairo pigamane”. Onkaateme game otasorintsigiteti nankakerime nonkantakerime: “Eee, nompoke”, gametyo maika noneairo nogamane nantime saraatsatankichane. Maikari maika otasorintsigiteti, ikamageiganake aokakitiri agiavetakari tera iripokae, kamanakenirorotyo pegagiteanaka. (Cuentan que alguien dijo que) antiguamente un espíritu bueno nos dijo: “Vamos, te voy a llevar donde vivo, al lugar de la vida eterna para que no mueras”. Si no hubiera sido como es ahora que un poder en el ambiente nos impide, yo le hubiera contestado diciéndole: “Sí, voy a ir”, y no habríamos muerto como ahora sino que habríamos vivido por siempre (lit. hubieramos sido invencibles). Ahora, en cambio, un poder sobrenatural domina todo, una persona muere, la dejamos allá y esperamos que regrese pero no viene, ya se ha muerto y ha desaparecido definitivamente. V. tasorintsitagantsi, oégite, otasorintsigitétira, máeni.